Adecuación de la Iglesia Nuestra Señora del Socorro de Peñíscola (Castellón)

Nave | Adecuación de la Iglesia Nuestra Señora del Socorro de Peñíscola (Castellón)

Arquitectos Directores: Carlos Sánchez Hernández y Salvador Lara Ortega

Promotor: Fundació de la Comunitat Valenciana La Llum de les Imatges
Año construcción: 2005

Evolución histórica

La Iglesia Parroquial de Peñíscola es un templo de origen medieval que, con el paso de los años, fue adaptándose a las necesidades de la comunidad cristiana del lugar. Los restos de la construcción inicial datan del siglo XIII. Posteriormente, el templo fue ampliado en el siglo XV. En el XVIII se proyectó una reforma, inacabada, a partir de la cual se incorporó el presbiterio, el crucero y la capilla de Comunión.

Erigida bajo la advocación de Santa María, la tipología constructiva es semejante a la que se aplicaría en el proceso de repoblación de las tierras valencianas, con arcos diafragma y techumbre de madera.

Según la información documental conservada, confirmada por los trabajos arqueológicos desarrollados con motivo de la exposición “Paisajes sagrados”, esta antigua parroquia sufrió un incendio en el siglo XV. Para poder reconstruirla, se aprovecharon únicamente los muros del NE y del lateral SE del edificio original. La nueva iglesia, de una sola nave con capillas entre los contrafuertes, estaba cubierta por una bóveda de crucería simple. Tenía al menos cinco crujías, de las que sólo se conservan cuatro, nervios y claves de piedra labrada. Las impostas de las que parten éstas últimas y los arcos poseen un peculiar interés artístico.

A finales del XVII se revistieron las capillas laterales con fábricas de ladrillo y yeso; se aprovecharon para dependencias los altillos de éstas y se pusieron las ventanas ciegas.

La parroquia se fue quedando pequeña y no era acorde con el prestigio y consideración que acompañaba a la ciudad. Se inició entonces una transformación radical. Entre 1725 y 1739, el templo cambió su orientación con la construcción de una nueva cabecera con sacristía, transagrario y capilla de Comunión. Esta ampliación, lógicamente, supuso una leve reorganización en el plano urbanístico de la localidad ya que la iglesia estaba situada entre el apretado entramado de casas en la roca sobre la que se levantaba Peñíscola. La conclusión de la capilla de Comunión, dedicada al Cristo de la Piedad, se dejó para la última fase de las obras, por lo que no fue bendecida hasta septiembre de 1743.

El nuevo presbiterio quedó configurado como una gran bóveda de cañón tabicada, con lunetos y remate plano, donde posteriormente se colocaría el retablo mayor dedicado a la Virgen del Socorro y que sólo se conoce por antiguas fotografías.

Planta 1791 | Adecuación de la Iglesia Nuestra Señora del Socorro de Peñíscola (Castellón)

A excepción de la capilla de Comunión, muy modificada en años posteriores, el templo ha perdurado hasta nuestros días con el aspecto que le otorgó la última reforma llevada a cabo en el siglo XVIII.

La Fundación de la C. V. La Luz de las Imágenes se hizo cargo de la restauración del edificio parroquial. El proyecto de intervención supuso la reparación y renovación, total o parcial, de las cubiertas, campanario, fachadas e interior de la nave y las criptas para su adaptación a sede expositiva temporal.

Descripción de la iglesia

La Parroquia se compone de dos partes diferenciadas resultado de dos distintos y contradictorios proyectos de Iglesia, que por simplificar en adelante llamaremos Gótica y Barroca, a las que posteriormente se adosaría al este la Capilla de la Comunión y el campanario.

Planta | Adecuación de la Iglesia Nuestra Señora del Socorro de Peñíscola (Castellón)

La Nave Gótica se sitúa al norte y se compone de nave central de crucería y capillas laterales entre contrafuertes que forman 4 crujías construidas con un ligero esviaje, previsiblemente resultado de una iglesia previa de arcos diafragmáticos con cubierta de madera sobre la que se elevó la crucería apoyada sobre los contrafuertes y unos arcos formeros de apoyo adosados a los arcos perpianos preexistentes. Al tiempo se intercambiaría la dirección del culto para mirar hacia la zona en la que después se elevaría el nuevo altar. La cubierta es de tejado árabe a dos aguas y su estado era deficiente presentando alabeos, y remansos llegando a crecer vegetación dificultando la escorrentía.

La Cabecera Barroca es una obra de mayor envergadura y conforma la construcción más voluminosa de la antigua población, si excluimos el castillo. Su construcción se compone de una nave central de arcos fajones de medio punto de 10,82 m. de luz, a la que se la rodea de una crujía de menor envergadura en forma de U, que cierra contra la nave gótica. Este anillo perimetral, aloja las capillas a los lados, el falso crucero en el centro y un deambulatorio al fondo que actúa a modo de transagrario, configurando el clásico tríptico de puertas sobre fondo recto del altar.

La Capilla de la Comunión es de factura barroca tardía. Su interior se encuentra profusamente decorado con pavimento de mármol y ornamentación corlada. Exteriormente presenta una fachada sobre la que se recorta una portada barroca de piedra y se remata con una cornisa mixtilínea.

El campanario es de cantería y su formato es réplica del que existe en la parte alta de la roca, junto al Castillo, pudiendo hablar casi de dos torres gemelas situadas en las dos iglesias de la población.

Implantación y peculiaridades

Dado el desnivel de la peña, la Nave Gótica recorta su pavimento contra la roca, por lo que sus accesos presentan escalones de bajada. Por contra la Cabecera Barroca necesitó de la construcción de una plataforma base formada con una importante superestructura a base de fornices elevados por bóvedas de cañón sobre gruesos muros inferiores. La mayoría de ellos se debieron construir ciegos y fueron utilizados después para diversos usos históricos como cárcel, bodega o simplemente almacenes.

Hasta ahora sólo se conocía la existencia de dos fornices, denominados “La Cárcel” que presentaban acceso desde la calle de la Escuela y un tercero bajo el altar, que fue utilizado como bodega y que había sido redescubierto recientemente en un intento de hallar la cripta original de la iglesia. Durante las obras, se hallaron nuevas salas interiores que contenían desde un fosar alimentado desde un brocal descubierto en el pavimento del ábside, hasta espacios baldíos desde sus orígenes.

Actuación sobre la iglesia

Después de estas cuestiones, la pregunta era entonces cuál debía ser la acción sobre la parte religiosa del edificio. O lo que es lo mismo, qué tipo y cuál sería el alcance de la actuación que resulta aconsejable sobre la actual parroquia de Nuestra Señora del Socorro de Peñíscola, para aprovechar la oportunidad de la realización de la Exposición con beneficios para todas las partes.

Entonces distinguimos como aconsejables tres niveles de actuación: Reparación, Renovación y Rehabilitación. Los tres independientes, aunque de carácter acumulativo. Es decir, pensamos en no pasar al siguiente sin haber concluido el primero. Además cada uno de ellos debía contener a su anterior.

Reparación

Los trabajos necesarios para solventar las patologías y problemas de funcionamiento que acuciaban a la iglesia, algunos con una cierta urgencia. Se trataba de solucionar las patologías y desperfectos existentes. Se concretaron especialmente en la sustitución del tejado, la completa reparación estructural y en el completo revoco del exterior, eligiendo para ello el color azul, obtenido por resultado del análisis murario, realizado en el habitual encalado de las más primitivas construcciones peñiscolanas.

Renovación

Además de las anteriores, se acometieron aquellas otras obras que con su realización mejorarían las condiciones de funcionamiento, actualizando sus instalaciones a la moderna realidad de la liturgia religiosa. Para ello se trataba de, sin modificar su configuración ni aspecto general actual, dotarla de los materiales de acabados de mayor calidad y más actuales, así como las instalaciones que habitualmente acompañan a las modernas construcciones religiosas.

La acción principal fue la sustitución del anterior pavimento de baldosa hidráulica por otro de tabla maciza de 3 cm. de madera de roble natural saturado en aceite. Al retirar las baldosas apareció un pavimento de mortero de cemento ruleteado que se utilizó a modo de solera previa realizada en los años 40 del siglo pasado. También se retiró éste hasta llegar al pavimento original formado por retales de losas y enterramientos, todos ellos alterados por pavimentaciones anteriores, que se mantuvo sin modificar por medio de una extensión de arena de playa para nivelación y protección previa a la colocación del parqué.

También se renovó la instalación eléctrica interior y exterior, carpintería de puertas, ventanas y armarios y se dotó al conjunto de las modernas medidas de prevención de incendios y otras complementarias contra la intrusión de extraños.

Rehabilitación

Y como apartado de mayor calado, describiremos ahora aquellas acciones realizadas entonces tendentes a la recuperación arquitectónica del edificio en tanto que conjunto merecedor de interés artístico. La procedencia de estas acciones fue siendo progresivamente mayor, en la medida que mayor iba siendo la valoración artística que, debido a la luz de los hallazgos, le otorgábamos al monumento.

Se trataba de diseñar los mínimos trabajos posibles a realizar para que la parroquia pudiera recuperar la dignidad histórica y arquitectónica que se merecía y que había venido perdiéndose por las reformas habidas para actualización litúrgica al gusto de cada momento histórico. Algunas poco respetuosas con el original (capillas laterales), otras obras históricas de reparación o de emergencias precarias (cubierta del transagrario), algunas reutilizaciones de sus espacios con fines ajenos al uso litúrgico (habitaciones sobre capillas) o incluso fruto de una decreciente utilización achacada a la progresiva disminución de habitantes permanentes del centro histórico de Peñíscola que pudieran ser considerados feligreses de esta parroquia.

La idea que inspiró esta actuación, en ningún modo se debe entender de reconstrucción o restauración física del monumento, en tanto que no se buscó alcanzar un momento prístino que quizás tampoco existió. Por el contrario viene inspirada por la intención de recuperar la dignidad monumental del conjunto, en el sentido de documento histórico. Esto es, tratamos de hacer evidente la existencia de diferentes momentos constructivos que ilustraran el devenir histórico de la parroquia, sin eliminar ninguno de ellos al considerarlos parte indisociables de su actual existencia. Conseguir que el espectador pueda observar el edificio final y poder reconstruir en su mente los diferentes dos momentos históricos y sus correspondientes ideas arquitectónicas (Gótica y Barroca) que construyeron la actual iglesia.

Como sucede en el discurso fílmico, teatral o literario, donde el espectador reconstruye en su mente y solo allí, la trama que desencadena las acciones. Y ello se conseguirá igual que allí, separando las partes entre sí, como la literatura lo hace en capítulos y el cine en escenas.

Diferentes Iglesias

Además quizás esta cuestión ya era inevitable. A través del análisis de las patologías pudimos observar que los mayores problemas estructurales nos aparecían en las zonas de unión entre las partes históricas. De manera puntual en el encuentro entre la cubierta y el cubo de los pies de la Nave Gótica y de manera generalizada, e importante para el actual deteriorado aspecto de la iglesia, en los planos verticales de las capillas barrocas y las bóvedas góticas.

Alzado | Adecuación de la Iglesia Nuestra Señora del Socorro de Peñíscola (Castellón)

Acciones a acometer

Para resolver el problema que genera el cierre vertical sobre las capillas góticas laterales debíamos eliminar su parte alta, sin afectar a los arcos inferiores. Esto es demoler ese, y únicamente ese tabique creado con el revestimiento histórico desde el trasdós del arco barroco, hasta la bóveda gótica, creando después un remate horizontal a modo de cornisa de todos los arcos de capillas.

Esta acción, que se realizó con las máximas cautelas técnicas y el más cercano seguimiento arqueológico, supuso las siguientes cuestiones:

Favorables:

  • Eliminaba una patología histórica de la Nave Gótica de difícil resolución técnica debido a la complejidad del encuentro entre una bóveda irregular y un plano vertical.
  • Nos permitió iluminar la Nave por medio de la existencia de las ventanas laterales situadas en los muros exteriores.
  • Se recuperaron sendos espacios laterales a la nave para devolverlos al ámbito litúrgico.
  • Se abrió el espacio interior de la Nave Gótica, prolongándose con las capillas laterales, lo que nos permite observar la antigua bóveda de crucería gótica en toda su magnitud.

En definitiva con esta corrección se modificó y aclaró de manera sustancial, la percepción del espacio y la lectura de la Nave Gótica, al tiempo que se iluminaba la Nave y se consigue un nuevo espacio complementario para la liturgia.

Desfavorables:

  • A pesar de la reducida obra a ejecutar, se modificaba el aspecto actual del interior, por lo que las mismas cuestiones que anteriormente se consideraban ventajas, por otros grupos sociales pueden ser consideradas desventajas. Por ello su implantación tuvo que ser valorada en este sentido, explicada convenientemente y fue el resultado de un consenso entre las partes implicadas (Parroquia-Feligrasía y Fundación-Administración).

Precauciones:

  • Se cuidó especialmente no afectar a las capillas laterales inferiores, protegiéndolas adecuadamente durante la eliminación de los añadidos.
  • Nos cercioramos previamente a su eliminación que el añadido no ejercía ninguna función estructural de arriostramiento ni sustentante de la cubierta o de las capillas.
  • Todos los trabajos se documentaron adecuadamente con un estricto seguimiento técnico y documental, del que estos textos son su demostración más fehaciente.

Por último, a la vista del conjunto espacial acabado y para conseguir un ambiente interior que unificara espacio tan diverso y contradictorio, decidimos una nueva acción arquitectónica que coordinara y deslindara las anteriores. Propusimos una apuesta final, que se constituyó como la acción más llamativa y criticada de todas. Consistió en patinar con aguada de cal el interior de los paramentos de la iglesia. Un tratamiento superficial, a modo de “Capa de Respeto” en el lenguaje arqueológico. Sin alterar ninguno de tan diversos elementos históricos, esta pátina conseguía unificar la reflexión sobre ellos de la nueva luz que entraba ahora por todas partes en la renovada iglesia, consiguiendo de esta manera un espacio único de luz reflejada en una iglesia de diferentes arquitecturas.

En opinión de los técnicos que suscribimos la obra y este escrito, dado lo reducido del ámbito, el coste de la acción y el deficiente estado de la fábrica original, el beneficio obtenido parece proporcionado a su justificación y el interior destila un espacio único, completo y unificado gracias al efecto de una blanquecina y etérea luz cenital que es ahora el común denominador que renueva el ambiente de tan heterogéneo conjunto.

Adecuación de la Iglesia Nuestra Señora del Socorro de Peñíscola (Castellón)